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sábado, 1 de mayo de 2010

Regreso!

Hola!!
Con mi cabañita de troncos regresé! Siiii, porque estuve atareadísima, ocupadísima . No estuve haciendo nada de costura. Estoy un cachitín atrasada con el SAL de corazones, pero ya terminaré.

Bueno, como estar ocupada no viene bien, también me tomé unos días de minivacaciones en familia... en Villa Gral. Belgrano, Prov. de Córdoba. HERMOSO, MARAVILLOSO!!! Acá en un arroyito precioso.... es un lugar maravilloso,para ir a descansar, para relajarse mirando el paisaje... y para...
pasarla bien con amigos!!! Por supuesto, no faltó comida para no morirnos de hambre, che!!!
Monerías en El VIejo Munich... restaurant tradicional y fábrica artesanal de cerveza.
Y de estos hongos estaba lleno en La Cumbrecita... nunca antes los había visto!!! Me encantaron.
Y subimos a ver la cascada en La Cumbrecita.... qué paisajes !!!
Vinimos renovados y listos para ponernos a trabajar de vuelta. Pero para terminar, comparto un texto, que me enviaron via email y me encantó .
Espero les guste.
Besitos y hasta la próxima!!

Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor “del fuego”

                                        Simone Seija Paseyro- Uruguaya – 45 años

 
Alguien me dijo que no es casual…que desde siempre las elegimos. Que las encontramos en el camino de la vida, nos reconocemos y sabemos que en algún lugar de la historia de los mundos fuimos del mismo clan. Pasan las décadas y al volver a recorrer los ríos esos cauces, tengo muy presentes las cualidades que las trajeron a mi tierra personal.
Valientes, reidoras y con labia. Capaces de pasar horas enteras escuchando, muriéndose de risa, consolando. Arquitectas de sueños, hacedoras de planes, ingenieras de la cocina, cantautoras de canciones de cuna.
Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor de “un fuego”, nacen fuerzas, crecen magias, arden brasas, que gozan, festejan, curan, recomponen, inventan, crean, unen, desunen, entierran, dan vida, rezongan, se conduelen.
Ese fuego puede ser la mesa de un bar, las idas para afuera en vacaciones, el patio de un colegio, el galpón donde jugábamos en la infancia, el living de una casa, el corredor de una facultad, un mate en el parque, la señal de alarma de que alguna nos necesita o ese tesoro incalculable que son las quedadas a dormir en la casa de las otras.
Las de adolescentes después de un baile, o para preparar un exámen, o para cerrar una noche de cine. Las de “veníte el sábado” porque no hay nada mejor que hacer en el mundo que escuchar música, y hablar, hablar y hablar hasta cansarse. Las de adultas, a veces para asilar en nuestras almas a una con desesperanza en los ojos, y entonces nos desdoblamos en abrazos, en mimos, en palabras, para recordarle que siempre hay un mañana. A veces para compartir, departir, construir, sin excusas, solo por las meras ganas.
El futuro en un tiempo no existía. Cualquiera mayor de 25 era de una vejez no imaginada…y sin embargo…detrás de cada una de nosotras, nuestros ojos.
Cambiamos. Crecimos. Nos dolimos. Parimos hijos. Enterramos muertos. Amamos. Fuimos y somos amadas. Dejamos y nos dejaron. Nos enojamos para toda la vida, para descubrir que toda la vida es mucho y no valía la pena. Cuidamos y en el mejor de los casos nos dejamos cuidar.
Nos casamos, nos juntamos, nos divorciamos. O no.
Creímos morirnos muchas veces, y encontramos en algún lugar la fuerza de seguir. Bailamos con un hombre, pero la danza más lograda la hicimos para nuestros hijos al enseñarles a caminar.
Pasamos noches en blanco, noches en negro, noches en rojo, noches de luz y de sombras. Noches de miles de estrellas y noches desangeladas. Hicimos el amor, y cuando correspondió, también la guerra. Nos entregamos. Nos protegimos. Fuimos heridas e inevitablemente, herimos.
Entonces…los cuerpos dieron cuenta de esas lides, pero todas mantuvimos intacta la mirada. La que nos define, la que nos hace saber que ahí estamos, que seguimos estando y nunca dejamos de estar.
Porque juntas construimos nuestros propios cimientos, en tiempos donde nuestro edificio recién se empezaba a erigir.
Somos más sabias, más hermosas, más completas, más plenas, más dulces, más risueñas y por suerte, de alguna manera, más salvajes.
Y en aquel tiempo también lo éramos, sólo que no lo sabíamos. Hoy somos todas espejos de las unas, y al vernos reflejadas en esta danza cotidiana, me emociono.
Porque cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor “del fuego” que deciden avivar con su presencia, hay fiesta, hay aquelarre, misterio, tormenta, centellas y armonía. Como siempre. Como nunca. Como toda la vida.
Para todas las brasas de mi vida, las que arden desde hace tanto, y las que recién se suman al fogón.


6 comentarios:

aurora patch dijo...

Viva por todas nosotras ¡las mujeres!, yo no termine los corazones no consigo ver que hago con los dos últimos jajaja, muy lindo tu bloque y tu familia bssss

Gra dijo...

¡Me encantó ese escrito!! Cuánta verdad! Cuánta energía provocamos las mujeres cuando nos juntamos, no?
Preciosas las fotos. Tuve la oportunidad de estar en Villa Gral Belgrano para ese 9 de julio en que nevó por todas partes, BsAs incluído, y quedé impactada con los paisajes.
Bravo por el avance con el log cabin!

Marcela dijo...

Que lindo quedó el Log Cabin!!!! El texto es maravilloso, y el viaje una belleza... Se te extraña en este espacio, no te pierdas!!! Te quiero amiga!!!

Elena dijo...

hola Lola! gracias por visitarme! y ojalá nos encontremos otra vez las de estos pagos! buenísima tu escapadita, hermosas las sierras, y por lo que se ve la pasaron re bien!
besos y nos vemos pronto!

Gladys dijo...

Hola, Lola! Qué lindo el log cabin! Y esa escapada se ve que estuvo GENIAL!!! Se los ve a todos felices y distendidos! Me alegro un montón! Gracias por compartir las fotos que esos lugares no conozco! El texto está muy bueno! Gracias también por tus visitas y tus hermosas palabras! MIL BESOTES!!!

Elena dijo...

Hola Lola! cuando quieras pasá por mi blog que te dejé un mimo para vos!
y en cuanquier momento nos vemos!
besos